Souvenirs perdus

Sus palabras se clavaron en mi pecho como si de pequeños cuchillos afilados se tratara. Fui notando, a medida de que mi cerebro procesaba sus palabras, como mi corazón se rasgaba y desesperado lloraba. Y de pronto, me sentí pequeña. Muy pequeña. Incluso más que las hormigas, más que los granos de arena... creo que la palabra que realemente busco es insignificante. Sí, me sentí insignificante. Tan solo una muñeca que un niño toma de la calle y termina tirando, porque acaba rota. Destruida.
1 Response
  1. Marina Says:

    A veces unas pocas palabras nos hacen más daño del que pensamos...

    Besos


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